“La
religión es el opio del pueblo” decía Karl Marx en su publicación en 1844
llamada Contribución a la Crítica de la
Filosofía del Derecho de Hegel. Él trató de explicar con esta frase que la
religión existe para soportar la infelicidad del proletariado que trabaja
incansablemente por un mínimo salario para producir las grades riquezas de los
burgueses.
Yo
trato de relacionar esta famosa frase con el Islam y el terrorismo. Por lo
general, la mayoría de los terroristas musulmanes son lo que son debido a que
solo quieren hacer valer los principios de su religión. Se entiende que los
terroristas que cometen atentados y saben que morirán durante o al final de su
transcurso creen firmemente que deben hacerlo por su dios Alá, y vivirán mejor
en otro mundo.
Este
concepto de la religión es abusado por los líderes de estos grupos, que lo
único que quieren es dinero, armas, y crear miedo en el occidente por los
hechos que las grandes potencias han cometido por petróleo en el Medio Oriente.
A
quién deberíamos culpar por los atentados: al grupo terrorista que venga las
invasiones occidentales a sus tierras por conflictos ajenos, o a las grandes
potencias que se meten en estos conflictos ajenos a ellas y generalizan a todos
los musulmanes como terroristas para destruirlos con un simple motivo.











